Alquilar un trastero se ha convertido en una solución habitual para liberar espacio tanto en viviendas como en negocios. Mudanzas, reformas, cambios de etapa o simplemente la falta de metros cuadrados hacen que muchas personas recurran a este tipo de espacios. Sin embargo, existe una creencia errónea muy extendida: pensar que un trastero sirve para guardar absolutamente cualquier cosa. Esta idea no solo es incorrecta, sino que puede provocar problemas de seguridad, deterioro de los objetos almacenados e incluso conflictos legales o de convivencia.
Un trastero está diseñado para almacenar objetos de forma ordenada y segura, pero dentro de unos límites muy concretos. No todos los materiales reaccionan igual ante la falta de ventilación, los cambios de temperatura o la ausencia de control ambiental. Conocer qué no debe guardarse en un trastero es fundamental para proteger tanto el espacio como las pertenencias y evitar situaciones que podrían haberse prevenido fácilmente.

Materiales inflamables y productos peligrosos
Uno de los errores más graves es utilizar el trastero como almacén de productos inflamables o peligrosos. Gasolina, disolventes, aerosoles, pinturas, productos químicos, bombonas de gas o líquidos corrosivos no deberían guardarse nunca en este tipo de espacios. Aunque parezcan bien cerrados, estos materiales son extremadamente sensibles a las variaciones de temperatura y a la falta de ventilación.
En un entorno cerrado, una pequeña fuga, un envase deteriorado o una acumulación de vapores puede generar un riesgo importante. Además, muchos edificios prohíben expresamente este tipo de almacenaje por motivos de seguridad colectiva. Utilizar el trastero para este fin no solo pone en peligro las pertenencias propias, sino también las de terceros.
Alimentos y productos perecederos
Guardar alimentos en un trastero es una práctica más común de lo que debería. Durante mudanzas, reformas o cambios de vivienda, muchas personas optan por almacenar comida para liberar espacio en la cocina, sin ser conscientes de las consecuencias. Incluso los alimentos envasados acaban deteriorándose si no se conservan en condiciones estables.
Los alimentos atraen insectos y roedores, generan humedad y olores persistentes y pueden contaminar el resto de objetos almacenados. Un trastero debe mantenerse limpio, seco y libre de residuos orgánicos, algo incompatible con la presencia de productos perecederos. Además, una vez aparece una plaga, erradicarla puede resultar complicado y costoso.
Objetos de valor irremplazable
Aunque muchos trasteros cuentan con sistemas de seguridad, no son el lugar más adecuado para guardar objetos cuyo valor sea imposible de sustituir. Dinero en efectivo, joyas de gran valor, documentos originales o piezas únicas deberían almacenarse en espacios específicamente diseñados para su custodia.
En el caso de documentación importante, lo más recomendable es digitalizarla y conservar solo lo imprescindible en formato físico. De este modo se reduce el riesgo de pérdida por robo, incendio o deterioro causado por humedad o polvo, factores habituales en espacios de almacenaje.

Plantas y seres vivos
Un trastero no reúne las condiciones mínimas para mantener plantas u otros seres vivos. La ausencia de luz natural, la falta de ventilación y el control limitado de temperatura y humedad provocan un deterioro rápido e irreversible. Incluso en periodos cortos, el daño suele ser permanente.
Aunque pueda parecer una solución temporal, guardar plantas en un trastero no es una opción viable y suele acabar en pérdidas innecesarias. Estos espacios no están pensados para albergar vida, sino objetos inertes.
Electrónica sin preparación adecuada
Los dispositivos electrónicos pueden almacenarse, pero solo si se preparan correctamente. Guardarlos sin limpiar, sin protección o directamente sobre el suelo expone los aparatos a humedad, polvo y cambios térmicos que pueden afectar a sus componentes internos.
Baterías, placas y conexiones son especialmente sensibles a estas condiciones. En muchos casos, los daños no se detectan hasta que el dispositivo vuelve a utilizarse, cuando la reparación ya no es posible o resulta más costosa que el propio aparato.
Usar bien un trastero empieza por saber qué evitar
Un trastero es una herramienta útil cuando se utiliza con criterio. Saber qué objetos no deben guardarse es una parte esencial para aprovechar el espacio de forma segura y eficiente. Evitar estos errores permite conservar mejor las pertenencias, prevenir riesgos y utilizar el trastero con tranquilidad y confianza a largo plazo.

